Historia
Fundador de la Asociacion Semillas Triunfadoras
En los pasillos de la Rivera Hernández, en San Pedro Sula, donde el ruido de la necesidad a menudo apaga los susurros de la esperanza, surge una historia que desafía toda estadística. Es el relato de un hombre que decidió que su éxito profesional no sería solo una meta personal, sino un puente de salvación para su comunidad.
La formación de Mauricio Fernández comenzó mucho antes de pisar una universidad. Se forjó en el hogar de una madre soltera, una mujer valiente que, siendo su único pilar, le enseñó que la verdadera riqueza se mide en carácter y dignidad. Como hijo único, Mauricio creció siendo testigo del sacrificio en primera fila; aprendió que el amor se traduce en esfuerzo y que los sueños de un niño en un sector vulnerable valen tanto como los de cualquier otro rincón del mundo. Su madre no solo le dio la vida, sino que sembró en él la resiliencia que hoy sostiene a toda una organización.
Mauricio comprendió temprano que para transformar su entorno necesitaba excelencia académica. Con disciplina y enfoque, se convirtió en Ingeniero Industrial y alcanzó el grado de Máster en Gestión y Dirección de Proyectos. Con un currículum que le habría abierto las puertas de las corporaciones más grandes, hizo algo que pocos entenderían: volvió su mirada a los callejones donde creció. Al ver a jóvenes con el alma fragmentada por la violencia, el alcoholismo y la falta de oportunidades, su formación técnica le dio la capacidad de planificar, pero su historia personal le dio el corazón para actuar.
En el año 2022, nació Semillas Triunfadoras, pero su acta de nacimiento no fue firmada con un cheque, sino con una oración. En aquel entonces, Mauricio no tenía dinero, ni fondos de inversión, ni grandes donantes. Su único capital eran sus ganas de transformar vidas y la certeza absoluta de que contaba con el respaldo de Dios. Con una mentalidad profundamente positiva, dio el primer paso en el vacío. Empezó dando charlas en las comunidades más vulnerables, bajo el sol inclemente, convenciendo a jóvenes de que ellos también podían ser triunfadores. Muchos le aconsejaron esperar a tener presupuesto, pero él sabía que la esperanza no puede esperar.


Ing.Mauricio Isai Fernandez Alcerro






Primera capacitación educativa en el año 2022 bordo de llanos de sula 3 , sps.
Una Visión que Conquistó Fronteras
Lo que comenzó como el acto de fe , se transformó en un movimiento imparable. La preparación profesional de Mauricio permitió que cada taller tuviera un rigor tal, que organizaciones internacionales como USAID y otros cooperantes no pudieron ignorarlo. Pronto, el apoyo llegó para validar lo que Mauricio ya sabía: que cuando se gestiona con integridad y fe, los recursos aparecen.
La consolidación de la Asociación Semillas Triunfadoras no habría sido posible sin aquellos corazones que decidieron creer cuando solo había una visión y mucha fe. El Ingeniero Mauricio Fernández desea expresar su más profunda gratitud:
A la Cooperación Internacional: Un agradecimiento eterno a organismos como USAID y otras entidades internacionales que confiaron en nuestras metodologías lúdicas y en nuestra transparencia. Gracias por proporcionar las subvenciones, el mobiliario y el apoyo logístico que profesionalizaron nuestra labor.
A los Donantes Individuales y Empresas: Gracias por cada recurso, desde ropa y alimentos hasta útiles escolares y equipo de oficina. Ustedes han sido las manos de Dios proveyendo para los más necesitados.
A los Voluntarios Profesionales: Por donar su tiempo y talento para impartir talleres de comunicación, prevención de violencia y cultura de paz, convirtiéndose en pilares de este equipo.
A las Comunidades: Gracias por abrirnos las puertas de sus hogares y permitirnos sembrar semillas de cambio en sus familias.
"Empezamos sin nada material, pero hoy, gracias a su apoyo, somos una ONG legalmente constituida que opera con estándares internacionales. Cada vida transformada, cada niño que ahora sonríe y cada mujer que ha recuperado su dignidad, es un logro que compartimos con ustedes. Sigamos demostrando que, bajo el amparo de Dios y con el apoyo de corazones generosos, no hay semilla que no pueda crecer, ni triunfo que no se pueda alcanzar".


